sábado, 15 de abril de 2017

Niña de plata

Foto casera
El día que la luna entre por tu ventana como si fuera una ola, suponiendo que la sigas dejando abierta aunque no sea verano, tal vez levantes en ese instante la vista de lo que intentas leer, para mirarte en esa otra luna, la de tu armario, eterna orilla a la que llegas buscando, cada vez más a menudo, a aquella niña que soñaba con ser de plata. Y quizá, no digo que no te espante tanto ímpetu y tanta quietud a la vez; o que no intentes saltar cuanto te cojan en medio de sus vaivenes, que no digo eso, que no; sino que, seguramente sin pretenderlo, en un descuido, te abandones, dejes el libro abierto y te vayas con la resaca, convertida, de una vez por todas, en la sirena inerte que nunca quisiste ser. Entonces, nosotros lloraremos tu partida.

Relato con el que participo en #historiasdelibros de ZENDA. Participa, aún estás a tiempo.

2 comentarios:

  1. ¡Vamos con esa niña de plata a tocar la luna!

    Un abrazo azul cielo y mucha suerte.

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  2. Suerte. Me gustan tus lunas y tu niña de plata que vale oro.

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